Hay que ver cómo cunde la mañana
si temprano comienza el cocinero
a preparar con calma y con esmero
la auténtica fabada, la asturiana.
Y en verdad le ha salido soberana.
Le acompaña el compango verdadero,
calórico poder de aquí te espero,
poderoso sabor que bien se gana
el general aplauso y alabanza.
El vino de alta estirpe y sabia cata
alegre riega la opípara pitanza
y a medias entre gula y la templanza
un requesón el ágape remata,
feliz el corazón, llena la panza.
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