La creme supreme que inicia la pitanza,
de tan suave y líquida textura,
ni siquiera precisa dentadura
pues resbala directa hacia la panza.
Del blandito conejo se me alcanza
que sólo el hueso es su parte dura.
Su guarnición es dulce confitura
que a su destino llega sin tardanza.
De postre un mus que es pura golosina.
Saludable comida que no aumenta
los niveles de la colesterina,
la boca ni los dientes arruina
al hígado y estómago contenta.
En fin, que de salud es una mina.
Advertisement
