Cuando esto empezó hace años siete
ignoraba hasta hacer un huevo frito.
Aprendiendo que fue poco a poquito
es hoy chef invencible del jarrete.
El paladar rendido se somete
a ese trozo de carne tan blandito,
tan bien condimentado y exquisito
que el comensal con ansia lo acomete.
Eduardo se llama el hechicero
que tal manjar fabrica en su cocina.
No le anda a la zaga el repostero
que en él habita y hace con esmero
rico mus de limón que es cosa fina.
¡Se merece un hurra el cocinero!
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