Chocos en su tinta

Porqué, voraz, mi paladar ansía
con ansia devorar el salpicón.
Sus guisantes, su atún, qué tentación,
mi apetito reclaman a porfía.

Y qué decir de esa negra fantasía
que aroma exhala que es una ilusión.
Las papilas enerva del glotón
que al verlo en la cazuela desvaría.

Es que es choco en su tinta, tan sabroso,
que en su sedosa salsa sumergido
al más austero mudará en goloso.

Suave merengue blanco y tembloroso
en natillas flotando estremecido
el convite remata generoso.

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Publicado en  on Mayo 18, 2009 at 9:45 pm Dejar un comentario