Asar la mantequilla es disparate,
cocer la miel parece una locura…
Pues qué dirán de alguien que procura
en la sartén freir el chocolate.
Y no es eso demencia ni dislate
sino una realidad veraz y pura,
pues testigo de tan rara fritura
fue el que esto escribe que es humilde vate.
Dice el autor de tal delicadeza
que la cosa es sencilla y tentadora:
Con harina y con agua se adereza
una masa que cubre cada pieza.
Por la sartén se pasa sin demora
sacando sin que pierda su dureza.
