Por ser suaves, blandas y carnosas
al pil-pil son por muchos apreciadas
mas son también por otros rechazadas
al hallarlas asaz gelatinosas.
Declaro que éstas fueron deliciosas,
sin excepción por todos alabadas.
Con rítmico vaivén, bien cocinadas,
en su punto quedaron esponjosas.
La leña en el hogar chisporrotea
e ilumina el salón su resplandor.
La lluvia los cristales golpetea.
Mientras charlan alguno hay que sestea
echando un sueñecito y al calor
de la gratificante chimenea.
