Arenques a la crema es el entrante
que recuerda a los siete comensales
algunos de los platos orientales
por su dulce sabor algo picante.
Un cocido alemán impresionante,
muy propio de las grandes bacanales
o de alegres manducas clericales,
en las fuentes, glorioso y humeante,
conquista los ansiosos paladares.
Por lombarda y chucrut bien escoltado
lo catan con placer los siete pares
que descasan al fin sus maxilares
con crema de limón y el fruto asado
de nuestros ancestrales castañares.
