De buena carne picada rellenados
estos calabacines se parecen
a pequeñas gamelas que se mecen
en el blanco mantel donde, emplatados,
por esta buena tropa son tratados
con todito el respeto que merecen.
Con justas alabanzas enaltecen
al que así se los trajo cocinados.
Precedidos que fueron sabiamente
de consomé de gambas muy sabroso
se remató la cosa alegremente
con un dulce muy dulce y contundente
de claras, yemas ,natas, muy goloso,
y en poca cantidad, que es lo prudente.
