Un gazpacho tenemos como entrante,
vive Dios que nos libra de un aprieto
pues con este calor, que es de respeto,
qué bien viene este plato refrescante.
Sigue un arroz a banda, apabullante,
de aromas y sabores tan repleto,
que muy tonto sería o muy cateto
quien no elogiara plato tan brillante.
Pollito picantón, de fina hechura,
en la boca se funde delicioso
por su sabia cocción y su textura.
La leche frita, que es mágica mixtura,
al paladar complugo más goloso
y llenó los manteles de dulzura.


