Cigalas, beberechos, mejillones,
cubren y adornan el arroz caldoso
que a fuego lento espesa y, con reposo,
manjar será que asombre a las naciones.
Y aún los más exigentes comilones
o el gurmet del mundo más famoso
no podrán a este plato tan sabroso
defectos oponerle ni objeciones.
Ni a las rosadas fresas, tan sabrosas,
en zumo de naranja sumergidas
a criticar se atrevan en sus glosas.
Con rioja, licores y otras cosas
que alegran y acompañan las comidas
las horas transcurrieron jubilosas.

