A una barra de queso pecorino
que es oveja según los italianos,
añadidle ensalada, mis hermanos,
y salmón de Noruega que es muy fino.
Chuletas de cordero con buen vino
de los mejores viñedos riojanos,
y crema de yogur que con mis manos
mezclé, agité y moví con tan buen tino
que a todos complació y quedé contento.
Aqueste fue el menú que degustamos.
Entrañable jornada cuyo acento
lo puso ese profundo sentimiento
que invade a los amigos cuando estamos
disfrutando del día y del momento.

