Lacón

Tan grandes cantidades de lacón,
y de androya, de orejas y tocino
no podían tener otro destino
que, en gran parte, guardarse en el arcón.

¡Y de entrante ensalada o salpicón
que entre tanta comida ya no atino!
Y en cambio, a poco más, nos falta el vino.
Perplejo me quedé, qué confusión.

Y como si ya fuese obligatorio
que  siguiese sobrando material
las filloas que preparó Tenorio

sobraron como es público y notorio.
Al arcón no fueron, menos mal,
que alguien se las llevó del refectorio.

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Publicado en  on Febrero 16, 2006 at 7:25 pm Dejar un comentario