A fuego lento se cuecen los habones
le acompañan chorizos y morcillas,
suculentas, sublimes maravillas,
placer sin par, delirio de glotones.
¡Fabada de chorizos y judiones,
comilona de fiesta y campanillas,
como una reina en los manteles brillas,
tus adictos se cuentan a montones!
Pepe Luis la hizo con esmero,
completando el espléndido banquete
José, su viejo amigo y compañero,
que, feliz, ofició de repostero
y con tortilla al ron, de rechupete,
remató la comida el puñetero.

