!Oh¡ ¡Cuánta actividad en la cocina!
Hierve el agua y el fuego reverbera.
Algo bueno se cuece en la tartera
mientras alguien atento la examina.
Es Raimundo, quien luego determina
que el manjar del que estamos a la espera
sea un guiso de cordero, de primera,
exquisito sabor, textura fina.
Y en verdad, lo consigue plenamente.
Corderito lechal, papas doradas,
que acarician la boca suavemente…
Rojo vino, del Duero procedente,
natillas sabiamente preparadas,
el ágape rematan dignamente.

