Reencuentro de los viejos amigos

Veterum Amicorum Coetus, Reunión de los Viejos Amigos, es el lema que ilustra nuestro escudo, pues eso somos, siete viejos amigos que después de más de cincuenta años nos reencontramos, superados ya los años de estudios, carrera profesional, hijos, etc., en esta etapa de nuestras vidas que bien podríamos llamar “la tercera dimensión”, un estado en que hemos dejado atrás el estrés, la tensión de la vida profesional, las preocupaciones propias del tiempo en que los hijos crecen, etc.

El pote al fuego simboliza el calor de nuestra amistad que tiene su expresión en nuestras jornadas de convivencia y gastronomía y las vieiras representan a cada uno de nosotros, a saber: Curro, Eduardo, Emilio José, José, Paco, Pepel Luis, y Raimundo.

Todas las semanas tenemos nuestra tertulia y una vez al mes celebramos una comida cuyo menú cocinamos nosotros mismos. En estas comidas suele acompañarnos un invitado que por su personalidad e interés enriquezca nuestra reunión que suele terminar cantando a coro, guiados por la voz y la guitarra de Paco, viejas canciones que nos gusta recordar.

De todo lo acontecido se levanta acta que queda registrada en el correspondiente libro, con el colofón de un soneto generalmente dedicado a los platos que hayamos disfrutado en la jornada.

De las jornadas ya vividas desde su comienzo, ilustradas con los “sonetos del buen yantar” y sus correspondientes imágenes, iremos dando cuenta en las próximas entradas.

“Yantar”, se lee el diccionario de la RAE, “es juntarse para comer y hablar con desahogo y libertad”, y eso es exactamente lo que hacemos en nuestras juntanzas en Oliveira.

Las fotos son de Paco y los sonetos de José.

En principio, comenzamos con unos versos que relatan cómo empezó todo esto, allá por Mayo de 2.004. 

Son siete los amigos que forman la tertulia
conversan animados en la mesa del bar,
son todos entusiastas, no hay síntomas de abulia,
disfrutan platicando y les encanta hablar.

El que llamamos Edu demanda, con paciencia,
a los allí presentes un poco de atención.
Desea proponerles una buena ocurrencia
que le ha sobrevenido durante la sesión.

Propone a los amigos celebrar un almuerzo
en la casa que tiene no muy lejos del mar.
Cocinará un experto y a su lado un refuerzo
mientras el resto espera el lúdico yantar.

Se acepta la propuesta por unanimidad.
En el primer encuentro serán los cocineros
Pepe Luis el jefe con gran autoridad,
“Josémellega” pinche, detrás de los pucheros.

Embutidos variados sin faltar el serrano
será el aperitivo, también llamado entrante,
arroz con alcachofas y setas que es muy sano
será el plato primero, o sea, el importante.

De postre hemos pensado en una cosa sencilla,
que a todo el mundo gusta y es típico de aquí,
membrillo de Levante y a su lado tetilla,
de miel acompañado, de rosas y alelí.

Bebidas y licores serán una sorpresa,
de toda garantía, serán de calidad,
inspirarán la charla, alegrarán la mesa,
reforzarán los lazos de la antigua amistad.

Se acuerda que el evento cada mes se repita
y cada equipo muestre su ciencia en el fogón,
que a todos los presentes de gusto nos derrita
con los finos hallazgos de su imaginación.

 

Publicado en  on Mayo 28, 2004 at 10:57 am Dejar un comentario