Tarareando una vieja tonadilla
abre el huevo y con mano delicada
lo rellena de atún y ahí es nada
ese toque de sal y de guindilla.
No es oro si no plata lo que brilla
en este fino pez que es la dorada
que al calor de la plancha y adobada
al paladar seduce y maravilla.
Disfrutados que han sido estos dos platos
deliciosa sorpresa nos espera:
una créme de limón cuyos citratos,
refrescantes fragancias y tartratos
apetitosos son en tal manera
que nos dejan a todos turulatos.




































